🔬 NASA informó que Dragonfly, el rotorcraft destinado a explorar Titán, superó pruebas estructurales clave y entró en una nueva fase de integración. El equipo del Johns Hopkins Applied Physics Laboratory entregó el fuselaje de casi 4 metros el 29 de junio, antes de lo previsto.
La prueba llegó tras cerca de un mes de trabajo sobre el armazón del módulo de aterrizaje. Esa estructura ya llevaba rasgos visibles del vehículo: patines de aterrizaje, la tapa de la fuente de energía y los brazos que sostendrán sus ocho conjuntos de rotores.
Desde el 1 de julio, el equipo empezó a instalar sistemas mecánicos, térmicos y eléctricos. Durante el mes sumarán mamparos de vuelo, cableado, cables y conectores: el «sistema nervioso» que unirá las partes de Dragonfly. Después llegarán cajas electrónicas, aviónica e instrumentos científicos, a medida que los socios de la misión terminen sus propios ensayos.
Una pieza clave ya se integró en mayo: la antena de alta ganancia, un disco de 87,4 cm que servirá para comunicarse con el rotorcraft y recuperar datos científicos desde Titán. La antena va en un brazo motorizado: se alza cuando el vehículo está quieto y se guarda antes de cada vuelo para resistir vibraciones.
Los ingenieros también sometieron el fuselaje a pruebas de vibración y sellado. Suspendieron la estructura con cuerdas elásticas y midieron cómo viajaban las vibraciones desde las zonas de los rotores hasta sensores del cuerpo principal. En el sellado, presurizaron la estructura para buscar huecos, grietas o agujeros; según Gordon Maahs, de APL, los resultados fueron «muy buenos».
✅ Dragonfly avanza de armazón probado a laboratorio volador en construcción, con comunicación, cableado y sistemas de vuelo entrando en la estructura real. El límite: estas pruebas validan partes del vehículo en Tierra; aún falta integrar instrumentos y electrónica, y el artículo no reporta ensayos de vuelo en Titán.



