🔬 Un estudio en ratones publicado en abril en Nature Communications sugiere que el hipocampo no nace como una pizarra en blanco: empieza muy conectado y luego poda enlaces. El equipo halló redes tempranas densas en CA3, una región ligada a guardar y recuperar recuerdos, lo que podría explicar recuerdos infantiles poco precisos.
La investigación examinó tejido cerebral de ratones poco después del nacimiento, durante la adolescencia y en la adultez. En las primeras etapas, muchas neuronas del hipocampo aparecían hiperconectadas en un patrón poco ordenado. Con la madurez, esas redes se volvían más escasas y más estructuradas, con una fuerte caída de conectividad hacia la adolescencia.
Peter Jonas, neurocientífico del Institute of Science and Technology Austria y coautor del estudio, lo resume como una «tabula plena»: una pizarra llena que luego se vuelve más selectiva. El equipo también vio que, en tejido joven, una sola entrada podía hacer disparar una neurona; en redes maduras, las neuronas suelen requerir varias entradas.
Ese exceso de actividad tendría un coste: experiencias distintas pueden activar patrones solapados. En estudios con roedores, animales jóvenes recuerdan una zona asociada a una descarga leve, pero también reaccionan en entornos parecidos. La memoria existe, aunque no queda tan afinada como en adultos.
✅ El trabajo apunta a una explicación posible para la amnesia infantil: los primeros recuerdos quizá sean demasiado poco definidos para sostenerse a largo plazo. El límite clave es que el estudio se hizo en ratones y tejido cerebral, así que no prueba por sí solo cómo recordamos los humanos. Tampoco descarta que las experiencias antes del nacimiento dejen huellas por otras vías.


