🔬 Un estudio publicado en Science Advances sugiere que Homo floresiensis, el humano extinto apodado «hobbit», no cazaba grandes presas ni controlaba el fuego en Liang Bua, Indonesia. El equipo de E. Grace Veatch, Universidad de Tübingen, analizó huesos de un elefante enano extinto y halló señales de carroñeo tras dragones de Komodo.
H. floresiensis medía unos 106 centímetros, tenía cerebro pequeño, dientes grandes y pies grandes. Llegó a la isla de Flores hace al menos 700 000 años y desapareció hace unos 50 000 años, cuando Homo sapiens empezó a expandirse por el sudeste asiático. Hallazgos previos de herramientas de piedra, huesos con cortes y huesos ennegrecidos parecían apuntar a una conducta más compleja.
Para ponerlo a prueba, los investigadores alimentaron con una cabra a un dragón de Komodo cautivo en Zoo Atlanta. Luego compararon las marcas de dientes de ese esqueleto con los fósiles de Stegodon florensis insularis de Liang Bua. En los huesos antiguos encontraron 54 marcas de corte hechas con herramientas y casi el doble de marcas de dragón de Komodo.
El patrón fue clave: las mordidas aparecían en zonas con mucha carne, mientras que los cortes humanos se concentraban en áreas con poca carne. El equipo tampoco halló señales de cocción en los huesos de Stegodon ni rastros de fuego en más de 4 000 huesos de ratón; lo que antes parecía carbón pudo ser tinción natural por manganeso.
✅ Esto apunta a que los «hobbits» accedían a restos de Stegodon después de los dragones de Komodo y quizá comían esa carne cruda. El límite es importante: el estudio no cierra el debate sobre su origen, porque se sabe poco sobre la conducta de otros homininos tempranos del sudeste asiático. La pregunta sobre su lugar en el género Homo sigue abierta.


