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Vol. VII · Edición Nº 184
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Espacio: Un mundo “habitable” a 25 años luz

Astrónomos reportan el exoplaneta GJ 3378b, un mundo rocoso potencialmente habitable a solo 25 años luz. Está en la zona habitable de una enana roja y recibe…

2 min de lectura
2 de julio de 2026
Espacio: Un mundo “habitable” a 25 años luz

🔬 Astrónomos reportan el exoplaneta GJ 3378b, un mundo rocoso potencialmente habitable a solo 25 años luz. Está en la zona habitable de una enana roja y recibe cerca del 90 % de la radiación que la Tierra recibe del Sol. El gran signo de interrogación: no se sabe si conserva atmósfera.

GJ 3378b orbita una tenue enana roja en la constelación de Camelopardalis (la Jirafa). El planeta se descubrió en 2024 con el Canada–France–Hawaii Telescope en Mauna Kea, y ahora un equipo liderado por Paul Robertson (Universidad de California, Irvine) revisó los datos con observaciones de dos telescopios.

El planeta no transita (no pasa delante de su estrella desde nuestra perspectiva). En su lugar, se detectó por el “tirón” gravitatorio sobre la estrella: ese bamboleo deja una señal en el corrimiento Doppler de su luz, medible en el espectro. Con esta segunda mirada, el equipo ajustó dos números clave: su masa bajó de 5,26 a 2,3 veces la masa de la Tierra, y su período orbital pasó de 25 a 21 días. Eso lo coloca más cerca de su estrella y “cómodo” dentro de la zona donde, con atmósfera, podría haber agua líquida.

Pero hay un problema importante: las enanas rojas pueden lanzar ráfagas dañinas de radiación en vientos estelares que podrían arrancar una atmósfera. Hoy no hay forma de saber si GJ 3378b tiene atmósfera. Y como no transita, ni siquiera el James Webb Space Telescope puede usar espectroscopía de tránsito en este caso. Según el artículo, la respuesta podría llegar en la década de 2040 si despega el Habitable Worlds Observatory de NASA.

✅ Tener un planeta cercano en zona habitable ayuda a enfocar la búsqueda en “vecinos” donde sería más fácil intentar detectar biosignaturas. El límite central es directo: por ahora solo se conocen con certeza su masa y su órbita, y sigue sin saberse si tiene atmósfera, algo clave para hablar de habitabilidad.


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