🔬 Nuevas pistas sugieren que Homo sapiens pudo vivir en selvas tropicales mucho antes de lo que se pensaba. Herramientas de piedra en Costa de Marfil, dientes humanos en Laos y arte rupestre en Sulawesi apuntan a una especie capaz de adaptarse a bosques cálidos, húmedos y difíciles de estudiar.
Durante años, la idea dominante situó el origen de los humanos modernos en sabanas de África oriental y dejó las selvas tropicales fuera del escenario principal. El problema era doble: allí casi no aparecen fósiles humanos y el ambiente degrada huesos, fibras y otros restos orgánicos. Esa ausencia de datos parecía apoyar la visión clásica.
El mapa empezó a cambiar con fósiles antiguos de Jebel Irhoud, en Marruecos, y con una lectura más amplia de datos arqueológicos y genéticos. Eleanor Scerri, del Instituto Max Planck de Geoantropología, y colegas propusieron que Homo sapiens surgió de varias poblaciones africanas subdivididas, no de una sola. Si hubo muchos lugares, también pudieron existir muchos ecosistemas.
Las mejores pistas conservadas vienen de la piedra. En África, las herramientas señalan presencia humana en bosques costeros de Kenia hace unos 78 000 años, en selvas de Guinea Ecuatorial hace unos 45 000 años y en la República Democrática del Congo hace unos 18 000 años. En 2025, otro equipo fechó herramientas de cuarzo de Costa de Marfil en 150 000 años, cuando el área también era selva tropical.
Los dientes añaden una pista más directa. Al medir isótopos en el esmalte dental, los investigadores pueden inferir si alguien pasó parte de su niñez en una selva cerrada. Dos dientes humanos de 46 000 a 63 000 años hallados en la cueva Tam Pà Ling, en Laos, ofrecen la pista más antigua de humanos que comían sobre todo alimentos de una selva tropical.
✅ Esto importa porque lleva la historia de Homo sapiens fuera de un único paisaje y invita a mirar selvas antes consideradas marginales. El límite es clave: las herramientas muestran presencia o uso del bosque, pero no prueban vida durante todo el año. Para eso hacen falta fósiles, dientes, ADN antiguo ambiental y más trabajo de campo en regiones tropicales.
