🔬 NASA y la ESA llevaron el balón oficial de la Copa Mundial FIFA 2026 al módulo Kibo de la Estación Espacial Internacional. Los astronautas lo hicieron rodar y girar en microgravedad para mostrar cómo la investigación espacial ayuda a entender el vuelo, la estabilidad y el diseño de balones con sensores.
El partido improvisado se publicó en X el 20 de junio. Según NASA, la ISS ha alojado estudios sobre la aerodinámica y la física del vuelo de un balón de fútbol. Un ejemplo de 2019 examinó cómo la masa influye en la rotación, la estabilidad y el movimiento de la esfera.
La agencia explicó que Adidas incorpora electrónica en los balones oficiales desde 2022. Esos sensores permiten monitorear velocidad, posición y contacto, pero también añaden masa en puntos concretos. Si esa masa queda mal repartida, el balón puede moverse de otro modo por el aire.
NASA también estudió el balón Brazuca de Adidas en un túnel de viento del Ames Research Center, en California. Allí midió el «knuckling»: cuando el flujo de aire en las costuras hace que el balón se desvíe en pleno vuelo. Cambios en paneles, costuras y textura pueden influir en si curva, cae o mantiene la línea.
✅ La historia conecta una escena ligera en la ISS con un problema real de ingeniería deportiva: cómo diseñar balones que sigan siendo consistentes al añadir sensores. El límite es claro: el artículo describe demostraciones y estudios citados por NASA, pero no ofrece datos numéricos nuevos ni resultados de un paper específico.



