🔬 El Niño volvió en junio de 2026 y seguía fortaleciéndose a inicios de mes, según observaciones del satélite Sentinel-6 Michael Freilich procesadas por científicos del JPL de la NASA. NOAA lo declaró el 11 de junio, tras medir temperaturas del Pacífico ecuatorial al menos 0,5 °C sobre el promedio durante varios meses.
El fenómeno natural y recurrente se caracteriza por aguas más cálidas de lo normal en partes del Pacífico ecuatorial. Suele traer efectos amplios: condiciones más húmedas al suroeste de Estados Unidos y sequías en países del Pacífico occidental, como Indonesia y Australia.
NASA siguió una señal complementaria: la altura de la superficie del mar. Cuando el agua oceánica se calienta, aumenta su volumen y la superficie sube. El 8 de junio de 2026, el mapa de Sentinel-6 mostró zonas más altas de lo normal en el Pacífico central y oriental; en rojo aparecían los niveles sobre el promedio, en blanco los normales y en azul los más bajos.
El satélite también había detectado señales precursoras durante la primavera: ondas Kelvin, masas de agua cálida de cientos de millas de ancho que avanzaban del Pacífico occidental al oriental. Según Severine Fournier, investigadora de nivel del mar del JPL, el oeste del Pacífico el 8 de junio se parecía al mismo momento de 1997, año de un El Niño muy fuerte. El este, sin embargo, iba retrasado y tenía menos ondas Kelvin acumuladas.
✅ Estos datos importan porque la altura del mar no solo refleja la temperatura superficial: también apunta a cuánto calor se guarda bajo la superficie. Aun así, el alcance del evento no está cerrado. NASA señala que saber si se acerca a 1997 dependerá de la actividad oceánica de las próximas semanas y de nuevas observaciones.



