🔬 China intentó impulsar el proyecto Tianhe, o «Sky River», para crear un corredor de lluvia mediante siembra de nubes sobre la meseta tibetana. El plan buscaba mover humedad hacia zonas con escasez de agua, pero científicos citados por Live Science lo calificaron como inviable.
La siembra de nubes no crea lluvia desde un cielo vacío. Según los expertos citados, solo puede hacer que nubes ya existentes produzcan lluvia o nieve con mayor eficiencia, al introducir partículas como cloruro de sodio o yoduro de plata. China usa esta técnica desde hace décadas, con unas 50 000 personas, miles de lanzadores de cohetes, decenas de aviones e inversiones por miles de millones de dólares.
En 2018, el proyecto Sky River propuso sembrar nubes en 1,6 millones de kilómetros cuadrados de la meseta tibetana, un área similar a Alaska. La idea era desviar lluvias del monzón indio hacia la cuenca del río Amarillo y aportar hasta el 7 % del consumo anual de agua del país, dentro del gran proyecto chino de trasvase Sur-Norte.
El plan preveía decenas de miles de cámaras terrestres que quemarían yoduro de plata, conectadas a satélites meteorológicos. Pero recibió críticas fuertes desde el inicio. Hancheng Lu, de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa, lo llamó «un proyecto absurdo y fantasioso» sin base científica ni viabilidad técnica. En 2022 quedaba una versión reducida, y los canales oficiales dejaron de hablar del tema.
✅ El caso muestra hasta dónde puede llegar China para responder a la escasez de agua y al cambio climático con obras de ingeniería atmosférica. El límite es clave: los expertos citados dicen que la siembra de nubes puede aumentar de forma moderada la lluvia natural en condiciones concretas, pero no eliminar sequías ni canalizar la humedad como si fuera una tubería en el cielo.



