🔬 Un equipo con Thorsten Schumm, Universidad Tecnológica de Viena, demostró el primer reloj nuclear funcional usando torio-229 como marcador de tiempo. El avance importa porque estos relojes podrían ser más estables que los atómicos y servir para buscar materia oscura o física más allá del Modelo Estándar.
Los relojes atómicos ópticos miden saltos de electrones entre niveles de energía. Un reloj nuclear usa un salto dentro del núcleo. Como el núcleo está profundo en el átomo, Schumm explica que este salto puede ser 1 000 a 10 000 veces menos sensible al ruido ambiental que los saltos atómicos.
La clave fue el torio-229, un isótopo raro con un estado excitado de baja energía que puede manipularse con luz láser ultravioleta. El equipo necesitó láseres de onda continua en la longitud de onda adecuada. Con ellos pudo medir el núcleo por absorción, recibir respuesta inmediata y corregir la frecuencia. El reloj funcionó de forma continua durante 24 horas.
A diferencia de muchos relojes atómicos ópticos, que requieren átomos ultrafríos en una cámara de vacío, los núcleos de torio quedaron incrustados en un cristal a temperatura ambiente. Si la tecnología madura, los investigadores prevén relojes compactos para navegación, telecomunicaciones y datos sincronizados. También podrían sondear fuerzas o partículas nuevas, porque el torio-229 amplifica pequeños cambios en fuerzas nucleares y electromagnéticas.
✅ Este reloj no compite todavía con los mejores relojes atómicos ópticos: Jacob Higgins, Northwestern University, estima que faltan muchos años. También queda medir mejor cómo responde el salto del torio a temperatura y campos magnéticos, y mejorar los láseres.

