🔬 El 9 de junio, Júpiter y Venus se acercan tanto en el cielo del atardecer que caben juntos en unos prismáticos: los separará menos de 2 grados. Mercurio asoma cerca del horizonte oeste, entre el resplandor del Sol poniente. Un trío planetario visible a simple vista desde Estados Unidos.
Al ponerse el Sol, Venus brillará a menos de 20 grados sobre el horizonte — el ancho de dos puños cerrados con el brazo extendido —, con Júpiter a su izquierda inferior. Mercurio resulta más esquivo: aparece unos 10 grados por debajo y a la derecha de la pareja, así que necesitas una vista despejada hacia el oeste.
Con unos prismáticos 10×50, Venus y Júpiter comparten el mismo campo de visión. Y si miras con atención, quizá distingas las cuatro lunas galileanas de Júpiter — Ío, Europa, Calisto y Ganímedes — como puntitos de luz alrededor del gigante gaseoso.
En las noches siguientes, Venus subirá por encima de Júpiter y avanzará hacia el corazón de la constelación de Cáncer. El 20 de junio brillará junto al cúmulo estelar abierto Messier 44, también llamado Praesepe o cúmulo de la Colmena.
✅ Es una cita fácil de observar sin equipo, ideal para iniciarse en el cielo nocturno. El límite: Júpiter será cada vez más difícil de ver tras el encuentro y se hundirá en el brillo del atardecer. A principios de julio costará distinguirlo, y no reaparecerá hasta mediados de agosto, ya en el cielo matutino del este.



