🔬 NASA y NOAA informaron que el agujero de ozono antártico de 2026 fue el séptimo más extenso en 48 años de registros. Su área media alcanzó 25 millones de kilómetros cuadrados entre septiembre y octubre. Pese a ese tamaño, la capa que protege de los rayos solares dañinos sigue recuperándose a largo plazo.
El promedio corresponde al periodo del 7 de septiembre al 13 de octubre, cuando la pérdida de ozono es mayor. El máximo diario llegó el 18 de septiembre: 27,1 millones de kilómetros cuadrados. Un vórtice polar muy intenso y extenso prolongó las condiciones frías que favorecen la pérdida de ozono. En ese frío, el cloro y el bromo de compuestos fabricados por humanos destruyen ozono.
Los equipos combinaron satélites, globos e instrumentos terrestres para seguir el ozono. Sobre el Polo Sur, los globos registraron un mínimo de 105 unidades Dobson el 17 de octubre. Esta unidad mide cuánto ozono hay; el récord mínimo allí fue de 92 unidades en octubre de 2006. El agujero de este año fue menos profundo que otros grandes agujeros de décadas anteriores.
NASA y NOAA atribuyen la mejora a los controles del Protocolo de Montreal, acordado en 1987. Los países se comprometieron a sustituir los compuestos que destruyen ozono por alternativas menos dañinas.
✅ La mejora a largo plazo puede coexistir con un año de fuerte pérdida de ozono. Los compuestos antiguos persisten durante décadas y el tiempo atmosférico altera el tamaño anual del agujero. Los científicos estiman que el agujero se recuperará en los años 2070.



