🔬 Un equipo de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) simuló cúmulos de estrellas del universo temprano. Los choques lentos permitieron fusiones sucesivas que podrían originar agujeros negros de gran masa. El modelo ofrece una posible explicación para su rápido crecimiento y los «pequeños puntos rojos» del telescopio James Webb.
En estos cúmulos densos, los choques rápidos destruían las estrellas; los lentos permitían que se unieran una tras otra. Según Claire Williams, de UCLA, una estrella podía alcanzar una masa equivalente a la de todo un cúmulo. Al terminar su vida, esa estrella podría colapsar y formar un agujero negro que sirviera como semilla de otros mayores.
El Webb ha detectado agujeros negros supermasivos cuando el universo aún no tenía 1 000 millones de años. Según el artículo, crecer mediante alimento y fusiones debería requerir al menos ese tiempo. Nacer de semillas mayores ofrecería una ventaja inicial: los agujeros negros de masa intermedia tendrían entre 100 y 100 000 masas solares.
El equipo propone que los pequeños puntos rojos podrían ser esos cúmulos densos, sacudidos por choques estelares. Estos objetos compactos parecen haber desaparecido cuando el cosmos alcanzó los 2 000 millones de años. El modelo plantea que, al expandirse y enfriarse el universo, los cúmulos dieron paso a galaxias menos caóticas. El estudio se publicó en The Astrophysical Journal.
✅ Un mismo escenario podría conectar los puntos rojos del Webb con el origen de agujeros negros supermasivos tempranos. El límite es que los resultados proceden de modelos: la identidad de esos puntos rojos sigue abierta.



