🔬 Un nuevo informe de Naciones Unidas advierte que, para 2030, el uso energético de la IA podría duplicarse hasta consumir el 3 % de la electricidad mundial. El informe también estima emisiones equivalentes a las del Reino Unido y más agua para enfriar centros de datos que la bebida anual de toda la población global.
El argumento de que los modelos de IA gastarán menos energía al mejorar su eficiencia puede ser una trampa, según el informe. La razón es la «paradoja de Jevons»: cuando una tecnología usa un recurso con más eficiencia, su coste baja, se usa más y el consumo total puede crecer en vez de caer.
El texto prevé que los modelos más baratos y atractivos impulsen nuevos usos y más volumen de uso. El año pasado, los centros de datos ya consumieron tanta electricidad como Arabia Saudita, el 11.º mayor consumidor eléctrico del mundo. Si el uso se duplica hacia 2030, su huella de carbono exigiría 6 700 millones de árboles creciendo durante diez años para compensarla.
El informe también subraya una brecha: solo 32 países alojan infraestructura de nube específica para IA, y el 90 % de esa capacidad está en Estados Unidos y China. A la vez, otros países pueden cargar con más daño ambiental por la extracción de minerales y los residuos electrónicos.
✅ La IA no solo depende de cuánto la usamos, sino de cómo la usamos: texto, código, imagen o video exigen esfuerzos distintos, y cada modelo tiene costes propios. El límite clave es que estas cifras son estimaciones hacia 2030, no mediciones cerradas del futuro. El informe pide más transparencia ambiental, diseño eficiente, cooperación global y gestión de toda la cadena, desde minerales hasta reciclaje.



