🔬 El telescopio Swift de la NASA podría reentrar sin control en los próximos días, tras fallar una misión robótica de rescate. El observatorio, de unos 1 500 kilogramos, terminó sus tareas tras perder altura. Aunque aún no se sabe dónde caerá, los expertos esperan que casi todo se desintegre.
Swift despegó en noviembre de 2004 y estudió estallidos de rayos gamma y otros fenómenos cósmicos durante dos décadas. El 20 de octubre, NASA informó que había descendido hasta los 275 kilómetros y ya no podía compensar el mayor rozamiento atmosférico. Entró en modo seguro y su equipo de operaciones, en la Universidad Estatal de Pensilvania, envió la orden que puso fin a sus tareas.
Su órbita pasa por latitudes de hasta unos 21 grados al norte y al sur del ecuador. Esa franja abarca sobre todo océanos, aunque también zonas pobladas de África, Asia meridional y sudoriental, y América Latina. Todavía se desconoce dónde podrían caer los restos.
Dean Sladen, ingeniero aeroespacial de Accu Components, prevé que el cuerpo principal se rompa a unos 78 kilómetros de altura. La mayor parte se fundiría o vaporizaría. Entre las piezas que podrían resistir están las seis ruedas que usaba para orientarse y componentes de los telescopios, como lentes y espejos. Solo se espera que lleguen unos pocos fragmentos pequeños y quemados.
✅ El caso subraya por qué importa diseñar satélites que regresen de forma segura. NASA considera improbable que alguien resulte herido y LeoLabs describe el riesgo como muy pequeño. Según Sladen, aún no se ha publicado un análisis detallado del riesgo de esta caída; eso no significa que NASA no lo haya realizado.



