🔬 La tripulación de SEA STAR vivió cinco días bajo el agua en Florida para ensayar tareas de misiones espaciales. El equipo exploró si sus reflejos cambiaban bajo presión y probó el crecimiento de semillas. Algunas sufrieron daños, un resultado que el relato presenta sin cifras ni análisis detallados.
El Jules’ Undersea Lab está cerca de Key Largo, a siete metros bajo el agua. Allí, el equipo realizó pruebas sobre sus capacidades cognitivas y tiempos de respuesta. Este estudio forma parte de un trabajo conjunto con la Universidad de Ostrava y el Hospital Municipal de Ostrava, en Chequia. Los tripulantes sintieron que respondían más despacio que antes de la misión; el artículo no aporta los tiempos medidos.
Brandy Nunez, responsable de salud y seguridad de SEA STAR, cultivó algunas semillas antes de la misión; otras empezaron a crecer bajo el agua. El equipo trasladó las semillas al laboratorio con dos pautas de cambio de presión: gradual y brusca. Tras la cosecha, observó daños en las expuestas al cambio brusco, que atribuyó al aumento repentino de presión.
La tripulación también probó sensores ambientales desarrollados por estudiantes de secundaria y universidad de Eslovaquia. Sus datos aportaron información sobre las condiciones del hábitat para el estudio cognitivo. Otros proyectos abordaron la presión dentro de contenedores de transporte, las relaciones entre tripulantes y el entorno, y la flotabilidad neutra.
✅ Los hábitats submarinos permiten ensayar tareas relevantes para misiones espaciales largas, con pocos astronautas y actividades disponibles en la ISS. El límite: este relato ofrece impresiones sobre los reflejos y observaciones de las semillas, sin cifras para medir esos cambios.
⚕️ No es consejo médico.



