🔬 Un equipo presenta en Nature una molécula cuyo espín puede manipularse con microondas y leerse mediante la luz que emite. Con una secuencia de pulsos, el espín mantuvo su coherencia durante 2,2 milisegundos a 4,5 K. El resultado sugiere una vía para crear interfaces entre cúbits moleculares y fotones en futuras redes cuánticas.
El equipo alojó un carbeno en un cristal de moléculas con estructura semejante. Un láser activó los precursores dentro del cristal y permitió ajustar cuántas moléculas quedaban activas. Los investigadores aislaron emisores individuales. El patrón de fotones detectados indicó que la señal procedía de un único emisor.
El láser permitió leer el estado del espín a partir del brillo emitido. Las líneas ópticas individuales midieron 38 MHz de ancho. Su frecuencia central mostró pequeñas variaciones durante más de una hora: entre 2,4 y 2,6 MHz de desviación estándar.
Los investigadores controlaron el espín con pulsos de microondas. Una prueba de eco de espín dio 12,2 microsegundos de coherencia. Con una secuencia de pulsos llamada XY8, ese tiempo alcanzó 2,2 milisegundos. El tiempo de relajación del espín fue de 21 milisegundos.
✅ Reunir lectura óptica, control del espín y estabilidad espectral en una molécula apunta a posibles nodos para redes cuánticas. Aún exige 4,5 K y su eficiencia neta de emisión en la línea óptica principal ronda el 2,1 %. Integrar estas moléculas en circuitos fotónicos es una vía futura que propone el trabajo.



