🔬 Empresas como Babson Diagnostics y Truvian Health siguen buscando análisis con poca sangre, mientras un documental devuelve a Elizabeth Holmes al foco público. El legado de Theranos plantea dos retos: obtener muestras fiables y detectar sustancias escasas. Superarlos permitiría acercar las pruebas a quienes tienen dificultades para acudir a un laboratorio.
Theranos prometía realizar cientos de pruebas con unas gotas de sangre del dedo. Cuando su equipo no funcionaba como anunciaba, la empresa diluía muestras y usaba máquinas de otros fabricantes; algunos resultados salían distorsionados. Jurados federales estadounidenses concluyeron que había engañado a sus inversores sobre lo que podía hacer su dispositivo.
Trabajar con tan poca sangre tiene obstáculos concretos. Según Eric Olson, fundador de Babson Diagnostics, apretar el dedo puede romper células y contaminar la muestra con sus restos. Paul Yager, de la Universidad de Washington en Seattle, señala otro límite: una gota puede bastar para medir glucosa, que abunda. Los marcadores escasos, como las partículas del VIH, podrían pasar inadvertidos en unos pocos microlitros.
Algunas empresas intentan sortear esas barreras. Olson afirma que BetterWay, el servicio de Babson Diagnostics en Austin, emplea un dispositivo que recoge entre 6 y 12 gotas. Según explica, este método reduce el riesgo de dañar las células. Dena Marrinucci, cofundadora de Truvian Health en San Diego, insiste en que la confianza debe ganarse con datos, no con promesas.
✅ Acercar las pruebas podría beneficiar a personas de zonas rurales y a quienes tienen dificultades para desplazarse. El límite sigue en la muestra: recoger pocas gotas exige cuidar las células y detectar marcadores que pueden estar presentes en cantidades mínimas.
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