🔬 Un equipo presenta en Nature una fibra que reúne píxeles controlables, sensores táctiles y circuitos de cómputo. Al integrarla en una manga, obtuvo una pantalla de 96 × 54 píxeles que responde al tacto. El diseño apunta a interfaces que conservan las propiedades de los tejidos cotidianos.
Las pantallas rígidas y planas encajan mal con los textiles, formados por fibras. El equipo incorporó componentes microelectrónicos y píxeles que pueden controlarse por separado dentro de una fibra. Una capa sensible al tacto permite localizar dónde se produce el contacto. El circuito sirve tanto de soporte para la pantalla como de vía para el cómputo.
Otras fibras aportan sensores y componentes capaces de recibir o emitir señales fisiológicas, de movimiento, ópticas y acústicas. Así, el sistema combina la pantalla con distintas formas de entrada y salida de datos.
La interfaz ocupa la zona del antebrazo de una manga. Alcanza 30 fotogramas por segundo y una profundidad de color de 8 bits. Permite mostrar gráficos dinámicos, reproducir audio y vídeo, intercambiar datos sin cables y usar funciones de cómputo interactivas. Según el trabajo, el tejido conserva su flexibilidad, permite el lavado, deja pasar el aire y resiste esfuerzos mecánicos.
✅ Reunir pantalla, tacto y cómputo dentro de una fibra abre una vía hacia prendas con interfaces integradas. El alcance descrito es una interfaz en el antebrazo; convertir prendas enteras en sistemas de cómputo completos sigue siendo una meta.



