🔬 La temporada de nubes noctilucentes ya empezó: Space.com recoge avistamientos en Kennewick, Washington, el 2 de junio y en Flensburg, Alemania, el 31 de mayo. Estas nubes raras importan porque brillan cuando el cielo ya oscurece, gracias a cristales de hielo situados a unos 80 km de altura.
El fotógrafo John Clement captó una de las primeras señales el 2 de junio sobre Kennewick. Había salido a fotografiar una conjunción de Venus y Júpiter; al caer el crepúsculo vio brillo sobre Badger Mountain y a las 9:58 apuntó su cámara. La panorámica salió de tres tomas de 1 segundo.
Las nubes noctilucentes se forman con diminutos cristales de hielo en la mesosfera, a 50 millas (80 km) sobre la superficie, unas 10 veces más alto que los cirros y otras nubes comunes. Esa altura les permite reflejar luz solar después del atardecer o antes del amanecer, cuando las nubes bajas ya se ven oscuras.
Para buscarlas, mira hacia el oeste cuando aparezcan las estrellas más brillantes tras la puesta del Sol. La temporada suele ir de mediados de mayo a mediados de agosto en el hemisferio norte, con un pico de avistamientos en julio. Son más comunes entre 45 y 80 grados al norte del ecuador.
✅ Este fenómeno ayuda a mirar el cielo de verano con una pista concreta: nubes finas, plateadas y azules sobre el crepúsculo, mientras las nubes cercanas al horizonte quedan en silueta. El límite es claro: que la temporada haya empezado no garantiza verlas; dependen de la latitud, del momento y de que el cielo permita distinguirlas.



