El Centro de Investigación Glenn de la NASA prueba motores y toberas para entender qué genera ruido y buscar diseños más silenciosos. Sus instalaciones combinan túneles de viento, micrófonos y cámaras sin ecos. Los ensayos recrean condiciones de despegue y aterrizaje, con el objetivo de reducir el ruido cerca de los aeropuertos.
El túnel de viento de baja velocidad permite estudiar motores en un entorno controlado. Un conjunto móvil de cinco sensores mide el sonido de propulsores experimentales a escala. Otro recinto, el Laboratorio de Propulsión Aeroacústica, evita los ecos mediante 17 000 cuñas de fibra de vidrio que absorben sonido.
Dentro de esa cúpula, el banco SHJAR permite probar toberas, las salidas por donde escapa el chorro del motor. Los equipos comparan cómo su forma cambia el flujo y el ruido. Con conjuntos de micrófonos en tres dimensiones localizan las fuentes sonoras; los datos también sirven para comprobar modelos informáticos del ruido.
El banco NATR reproduce condiciones de vuelo durante el despegue y el aterrizaje hasta Mach 0,35. Puede ensayar modelos de toberas de motores civiles y militares con hasta tres corrientes de aire a distintas presiones y temperaturas. Un arco de micrófonos mide el sonido desde distintos ángulos para estimar qué se oiría al pasar un avión.
✅ Estos ensayos ayudan a elegir diseños de toberas que podrían reducir el ruido cerca de los aeropuertos. El NATR permite comparar propuestas con menos tiempo y costo, pero las más prometedoras pasan después a ensayos con motores a escala real.



