🔬 Las sepias despliegan ondas de color cuando cazan, pero los expertos consultados por Live Science consideran improbable que hipnoticen a sus presas. Sus cambios de aspecto podrían ocultar su silueta o distraer: ambas ideas explicarían cómo logran acercarse antes de atraparlas con dos tentáculos. El efecto aún no está aclarado.
Bret Grasse, del Laboratorio de Biología Marina de Woods Hole, explica que las sepias localizan y siguen sus presas con grandes ojos. Avanzan despacio hacia camarones, peces o cangrejos para no alertarlos. Durante ese acercamiento, suelen mostrar bandas móviles sobre el cuerpo y cambiar sus colores y patrones en milisegundos.
Connor Gibbons, de la Universidad de Columbia, plantea que esas ondas podrían volver menos reconocible el contorno de la sepia. La presa quizá no la identifique como una amenaza y tarde en huir. Grasse propone otra posibilidad: el despliegue podría distraerla y hacer que el depredador parezca menos grande o alarmante.
Cuando está lo bastante cerca, la sepia dispara dos largos tentáculos que guarda en pequeñas bolsas junto a la boca. Estos llevan la presa hasta el pico, que la perfora antes de que el animal le inyecte veneno. Según Grasse, el veneno reduce el esfuerzo necesario para dominarla mientras come.
✅ Entender estas señales ayudaría a explicar cómo las sepias consiguen acercarse sin alertar a sus presas. Aún falta distinguir si los colores sirven para disfrazarse, distraer o cumplir otra función. La hipnosis visual en peces no se ha estudiado de forma directa, y los científicos también necesitan aclarar cómo controla la sepia su despliegue.



