🔬 El Everest mide 8 849 metros, pero nadie sabe si fue la montaña más alta de la historia terrestre. Alan Collins, de la Universidad de Adelaida, y Ziyi Zhu, de la Universidad Curtin, señalan cordilleras antiguas como candidatas. Sus raíces conservan pistas sobre aquellas cumbres desaparecidas.
Ambos expertos comparan las montañas con icebergs: solo una parte sobresale sobre la superficie. Cuando las placas continentales chocan, empujan la corteza hacia arriba y hacia las profundidades. Bajo el Himalaya, esa columna de roca alcanza unos 80 kilómetros de profundidad. Las raíces permiten estimar cuánto pudieron elevarse las cumbres, cuyo peso limita su altura antes de que colapsen.
Una candidata es Transgondwana, una cordillera que empezó a formarse hace unos 650 millones de años. Sus restos aparecen en lugares como India, Sri Lanka, Tanzania y Kenia. Los indicios apuntan a una cadena tres veces más larga que el Himalaya, con cumbres que podrían haber alcanzado la altura del Everest. Esa mayor longitud no implica una mayor altura.
Otra candidata surgió al formarse el supercontinente Nuna, hace unos 2 000 millones de años. Zhu estudió la composición de cristales de circón conservados en la corteza bajo aquella cordillera desaparecida. También figura entre las posibilidades la cordillera de Grenville, que comenzó a surgir hace unos 1 300 millones de años. Algunos investigadores consideran que habría sido más baja que Transgondwana o el Himalaya.
✅ Las rocas que estuvieron bajo antiguas montañas permiten reconstruir parte de un relieve que la erosión borró. Pero los métodos actuales no permiten identificar una cumbre concreta como la más alta de toda la historia: superar al Everest sigue siendo una posibilidad sin resolver.



