🔬 Los bosques de manglar ya no se reducen a escala global. Un equipo de la Universidad de Tulane analizó 40 años de imágenes de satélite y halló que, desde 2010, las ganancias superan a las pérdidas. El declive neto desde los años ochenta es de apenas un 1 %, muy por debajo de estimaciones previas.
Durante décadas, los manglares menguaron por el desarrollo costero, la acuicultura y la agricultura, que arrasaron extensas áreas. La contaminación y la subida del mar también los debilitaron, al alterar el equilibrio entre agua salada y dulce que estos árboles necesitan. El estudio, publicado el 4 de junio en Science, marca un cambio de tendencia.
El equipo usó observaciones del programa Landsat —misión conjunta de NASA y el USGS— y las validó con imágenes de alta resolución de la ESA. Con técnicas de aprendizaje automático generaron mapas anuales entre 1984 y 2023. El rebote surge de la restauración y de la expansión natural: los manglares recolonizan estanques de acuicultura abandonados y se extienden sobre nuevas llanuras de lodo en deltas fluviales.
Pero la recuperación es frágil. Otro estudio, publicado el 3 de junio en Earth’s Future, advierte que la subida del mar podría reducir el carbono que almacenan los manglares e incluso convertirlos de sumideros en fuentes de CO₂. Necesitan cierta inundación de marea para sobrevivir; demasiada los hace desaparecer.
✅ Los manglares frenan marejadas, sujetan el suelo costero y guardan grandes cantidades de carbono en sus raíces y suelos. Si se detiene la pérdida actual mediante conservación, la ganancia global podría ser aún mayor, según Daniel Friess, director del Mangrove Lab de Tulane. El límite: el modelo de carbono apunta a un descenso del almacenamiento en todo el bosque durante el próximo siglo, así que mantener la tendencia será difícil bajo el cambio climático.



