🔬 El módulo lunar Griffin-1, de Voyager Technologies, completó casi tres meses de pruebas en el JPL de la NASA. Terminó a finales de septiembre de 2026 en el sur de California. Los ensayos comprobaron que está preparado para afrontar las condiciones del lanzamiento, el viaje y el descenso lunar.
La prueba final tuvo lugar en una cámara de vacío térmico: Griffin-1 pasó por temperaturas de hasta 75 °C y −100 °C. El ensayo recreó los extremos térmicos que afrontará durante su misión. La caja con franjas amarillas sobre el módulo simulaba el rover FLIP de Astrolab, que se añadirá después.
Durante las pruebas acústicas, grandes bocinas sometieron al vehículo a un ruido de hasta 153 decibelios para imitar el lanzamiento. Una mesa también lo sacudió en tres direcciones, mientras cientos de sensores vigilaban su respuesta. Otros ensayos comprobaron que las señales de sus componentes electrónicos no interfirieran entre sí. El equipo además hizo girar el módulo para buscar oscilaciones inesperadas y evaluar cómo se moverá en el espacio.
Tras los ensayos, Griffin-1 regresó a las instalaciones de Voyager Lunar Systems en Pittsburgh para el montaje final. Su lanzamiento está previsto para finales de 2026 a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX. Llevará diez cargas de seis países al cráter Nobile, cerca del polo sur lunar. La misión forma parte de CLPS, la iniciativa de servicios comerciales de cargas lunares de la NASA.
✅ Los ensayos respaldan que Griffin-1 está preparado para afrontar las condiciones previstas de la misión. Ese resultado procede de pruebas en tierra: su lanzamiento aún figura como previsto.



