🔬 El arqueólogo Neil Price describe una tumba vikinga de Ballateare, en la isla de Man, con una mujer asesinada. Tenía entre 20 y 30 años y yacía sobre el túmulo de un hombre de alto rango. El caso ilustra la violencia que pudieron sufrir las personas esclavizadas, aunque su condición no está confirmada.
El entierro data de comienzos del siglo X. El hombre, de entre 18 y 30 años, fue sepultado en un ataúd de madera con armas dañadas a propósito. Encima levantaron un túmulo de unos 3 metros de altura y 22 de diámetro.
La mujer recibió un único golpe de hoja afilada que le arrancó la parte posterior del cráneo. Price señala que el arma pudo ser una espada. Su cuerpo fue cubierto entre 12 y 72 horas después de morir. Lo taparon con una gruesa capa de huesos animales incinerados y, al final, con césped.
En su libro The Sea-King and the Sorceress (2026), Price combina restos funerarios con textos sobre la esclavitud. Los llamados «thralls» perdían libertad y derechos; muchos eran capturados durante incursiones y vendidos a grandes distancias. Sus tareas incluían trabajos agrícolas y domésticos. Las fuentes también describen abusos sexuales y secuestros de mujeres.
✅ Estas pistas ayudan a reconocer a personas esclavizadas que apenas aparecen en los registros arqueológicos. Pero la tumba no confirma que la mujer fuera esclava: Price plantea esa posibilidad, y faltan objetos exclusivos que permitan identificarlas.



