🔬 Un meteorito hallado en el Sáhara guarda los primeros indicios de un mundo perdido que pudo rivalizar con la Luna en tamaño y existió pocos millones de años tras la formación del sistema solar, hace 4 500 millones de años. Aaron Bell, geocientífico de la Universidad de Colorado Boulder, lideró el análisis de la roca, bautizada NWA 12774.
La pieza, de unos 454 gramos, apareció en el desierto del Sáhara en 2019. Es una angrita: un tipo raro de meteorito que figura entre las rocas volcánicas más antiguas del sistema solar. Solo 68 de los más de 80 000 meteoritos recuperados en la Tierra son angritas. Por sus relojes radiactivos internos, los científicos saben que se formaron junto al joven Sol hace más de 4 500 millones de años.
Lo que las hace desconcertantes es su química. A diferencia de la Tierra, Marte y la mayoría de mundos rocosos, las angritas contienen muy poca sílice —el material de la arena—, así que se asumía que procedían de un asteroide pequeño. Pero Bell y su equipo encontraron cristales de clinopiroxeno muy ricos en aluminio, señal de una presión inmensa.
Al reconstruir las condiciones de formación, el mineral exigió al menos 17,5 kilobares: más de 17 veces la presión en el fondo de la fosa de las Marianas, el punto más hondo de la Tierra. Esas condiciones no caben dentro de un asteroide pequeño. Además, los bordes afilados de los cristales apuntan a que se formaron a poca profundidad, lo que obliga a un cuerpo aún mayor. Según el estudio, ese mundo perdido pudo superar los 1 800 km de radio, comparable a la Luna y acercándose a Marte.
✅ La roca abre una ventana a los protoplanetas que poblaron el sistema solar temprano y luego desaparecieron, quizá destruidos en colisiones violentas. «Solo sabemos que existió porque unos fragmentos cayeron en la Tierra», señala Bell. El límite: la reconstrucción se apoya en un único fragmento y en presiones inferidas, no medidas directamente. El propio Bell admite que muchos meteoritos siguen guardados sin estudiar, así que la idea pide más muestras antes de cerrar el caso. El trabajo se publicó en \*Earth and Planetary Science Letters\*.



